martes, 15 de abril de 2008

Bienestar y felicidad

Esta mañana leyendo el periodico Información de Alicante, me fijé en una entrevista a Oscar Ventura (psicoanalista) quien afirma que "el estado del bienestar es una máquina de fabricar deprimidos". El artículo decía:
"La OMS pronostica que para 2020 la depresión va a estar por encima de las enfermedades cardiovasculares, que un 20% de los habitantes de este planeta van a padecerla", afirma Ventura.
En su opinión, "se ha producido una fusión entre política, ciencia y economía, una especie de índice de la felicidad, del bien para todos. Se piensa que la felicidad puede ser algo medible. Se busca homogeneizarla." (...)
"Cuando más abundantes son las posesiones mayor es el vacío, pero para el estado del bienestar nada es superfluo. Todo es necesario. Esa es la paradoja."
Pero la felicidad de cada uno no se consigue con una simple fórmula: política, ciencia y economía; 'Abdu'l-Bahá dice:
¡Oh vosotros amados de Dios! Sabed, ciertamente, que la felicidad de la humanidad descansa en la unidad y la armonía de la raza humana, y que los avances espirituales y materiales dependen del amor y la amistad entre todos los hombres.

...mientras los avances materiales, los logros físicos y las virtudes humanas no sean fortalecidos por las perfecciones espirituales, las cualidades brillantes y las características de la misericordia, no saldrá de ellos ningún fruto ni resultado, ni se logrará la felicidad del mundo de la humanidad, lo cual es el objetivo final. [Más]

Finalmente, el artículo concluye con una reflexión interesante:
"la recesión económica (...) es un buen momento de replantearse un cambio de vida, por eso es positivo que los sujetos del estado del bienestar pasen de cuando en cuando por el estropajo de la economía. Es la oportunidad de plantearse la vida sin la dinámica del consumo."
No hay mal que por bien no venga, ¿verdad?

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